Bingo!


El domingo cuando llegué a mi casa mi madre no estaba, estaba prestando su servicios en un bingo para alguno de los comités que trabaja en Candelaria.

Sin nada mejor que hacer le dije a mi papá que iba a ir a saludar a mi mamá y mi papá me dijo Vamos!

Al llegar al salón comunal tuve una regresión como de 20 años, cuando apenas y sabía reconocer los números.

Mi papá compro cartones para los dos ( aunque esta vez me tocaron dos, dado que supuestamente mi habilidad para jugar bingo a crecido a pesar de la falta de práctica), buscó maíz, una mesa y bancos donde sentarnos…

Y así mientras oía cosas como “un par; de patitos…  veintidos!”, volvía a tener 5 años y me acordaba de que no me gustaba ganar porque había que gritar y la gente lo veia a uno… Veía los asientos vacíos de jugadores que en estos 20 años nos han abandonado, e intentaba acordarme de como funcionaba aquello del bingo…

Al ver a mi papá buscar por encima de mi hombro si se me escaban los números y al fondo mi madre con su delantal, cai en la cuenta que mi cartón ya está lleno… y puedo gritar bingo!

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