crónica ya no sé ni de qué...


ADVERTENCIA: este es un post probablemente largo y 100% autobiográfico así que no prometo sea interesante…

He de confesar que desde hace un tiempo me imaginaba este post muy diferente a como va a ser. Se suponía iba a ser la crónica de un sueño, se suponía de un sueño finalmente conquistado, pero a pesar de no ser el post que quería creo que vale la pena la historia…aunque sea para mi desahogo…

Todo tuvo su inicio allá por el 2003, cuando esta naranjeña vino a dar a la UCR para estudiar… por razones que aun no me animo a confesar tomé como “materia artística” o algo así, se llamaba “Danza Moderna” con Rogelio López. El curso es un éxito, se puede decir que fue mi primera incursión en las artes escénicas… en realidad fue un choque intersante, nunca había ido al teatro y me topo con la danza moderna, para aquel tiempo estaba demasiado ocupada intentado decidir como ganarme la vida y sobrevivir sola para poner mucha atención… pero algo quedó en mi.

Para el segundo semestre del 2004 decidí que sería bueno volver a tomar el curso, sentí que la primera vez no lo aproveché, además el estres de la u, entre otros me tenían ostinada, necesitaba algo de distracción, así que me regalé llevar el curso otra vez. fue una idea muy acertada, disfruté el curso montones y hasta el profe noto que había “crecido” desde la ultima vez que había estado ahí.

Salía y me sentaba en el pretil a ver la puesta del sol, con una cara de felicidad que solo yo me aguantaba, me sentía ligera, podía dejar el peso del mundo a un lado y olvidarme de él por un rato…

Y fue una mañana de un domingo de enero, cuando en el famoso periódico de este país encontré un anuncio que decía: danza moderna para pricipiantes, profesor gloriana retana… en aquella época de estudiante literalmente cada uno de mis cincos contaba, pero era el lugar más cómodo para bailar y haciendo de tripas corazón logre matricular…

Y fue así como un 15 de febrero del 2005 a las 7:30 de la mañana en una esquina del teatro montes de oca, hice mi primera clase de danza con la única esperanza de recuperar aquella sensación de ver anocheceres en el pretil… y entonces “todo paró y nació el amor…”

Desde entonces ha pasado tanto tiempo tantas cosas… la danza se convirtió en algo fundamental para mí vida, a partir de ese momento mis horarios (de estudio, trabajo y vida) se armaban a partir de mis horarios de danza, nada me gusta más que bailar. Nada ha logrado que dejé el peso del mundo por un rato más que la danza. Nada hace mi cuerpo sentir infinito como la danza.

Más o menos después de un año de estar con Glori… vino Gus… hice mi primera clase de ballet a los 21 años… con zapatillas regaladas por un profe de la u con mucho corazón porque mi bolsa no daba. Todo con con la esperanza de mejorar… luego de Gus empecé a ir a clases de intermedio ahí mismo en el edificio Saprissa… Eduardo Guerra y más tarde Luis Piedra…

Más o menos por ahí empezaron las lágrimas, la desesperación de querer más, pero mi cuerpo no aguantaba… mi cuerpo no había aprendido desde chiquito… los estragos de una vida sedentaria…

Luego vino danzú… josé alvarez como profe…

Para entonces pasaba tantas horas en clases de la u como en clases de danza, y entonces vino el primer mar de lágrimas, intenté entra a un grupo de formación de bailarines, ahí mismo, en el Teatro Montes de Oca, con el mismo Rogelio López y con muchas de mis amigas bailarinas que me había encontrado en el camino.

Intenté por primera vez un entranamiento más “de verdad”… como se imaginarán no lo logré… pero bueno estuvo bien… lo intenté, se hizo lo que se pudo, queda mucho por delante…

Seguí entrenando donde se pudo, conocí a Andrea Catania, gracias a Merce… donde puede bailar con mis amigas que sí lograron entrar al programa.

Y así bailando siempre que se pudiera donde se pudiera, sin abandonar ni a Glori, ni a Gus, ni a Jose, que siempre tenían su campito para mí en sus clases. Aprovechando todo lo que se pudiera aprender de toda la gente bonita que me he topado bailando… llegué a una segunda audición… esta vez en el conservatorio de danza el barco… ya muy pasadita de edad… no me dejaron ni terminar la audición… días más tarde me llamaron para un taller de 3 meses… una audición extendida…tampoco hubo cupo para mí al final…

Entonces no perdí la esperanza… al menos me quedaba un último chance… volver a intentar entrar a danza abierta… ya con ánimo mellado, y un dedo casi roto que requirió terápia intensiva… audicioné una vez… con la sensación aquella de la eterna audición

Y auque logré pasar a la “segunda ronda” no lo logré llegar al grupo definitivo. No ver mi nombre en esa lista fue un golpe bajo, a mi ilusión, a mis ganas de estar en un grupo con una fuerte formación técnica,  a mis ganas de un escenario… al carajo una vez más…

Más o menos así, en resumen llegamos al día de hoy… creo que esta vez debo admitir la derrota… por lo menos a la danza de esa forma… seguiré bailando… sí… no puedo renunciar a algo que me gusta tanto… pero creo que en lugar de buscar el escenario buscaré otra vez los anocheres del pretil…

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